tú crees que es juego
cuando te digo que soy de ti
y yo te entiendo.
aprender a jugar,
a encontrar el juego en la seriedad,
no hay mejor antídoto
contra el dolor del alma
¿cómo convence
un poeta de palabras secas
en esta atlántida tan romántica?
tú también te ahogaste,
mi sirena de las nubes,
mi infante de las estrellas,
mi mujer de ninguno
te confundes y juegas conmigo
como si yo fuera él
¡qué desgracia!
si a duras penas alcanzo a ser yo
y para ti eso
ya ves,
no alcanza