Estoy torcido. No fue algo con lo que nací. Pienso que fue algo que aprendí con el tiempo. Todo esto lo digo porque pienso que él parecería una versión barata de mí si yo no estuviera torcido.
Ella nunca me amó. Ni por accidente. Él seguramente la ama también. ¿Lo amará ella? No puedo llegar a una conclusión certera. Sin embargo, se ven muy felices bailando.
Algo extraño pasó esta noche. Estaba determinado a no mirarla. No posé mi mirada en ella voluntariamente durante toda la noche, lo juro. Y, sin embargo, en un segundo completamente arbitrario se cayó todo el progreso. Me golpeó. En el brazo. Dolió y me quejé. “No fue tan fuerte”, me dijo. Él estaba unos pasos adelante de nosotros.
Solamente estaba caminando de un punto a otro y ella me intersecó. No pude ver de dónde venía, pero el golpe fue hermoso. Tan fuerte y tan suave como quiero que las mujeres me lastimen, ni más ni menos.